CREA UN ECOSISTEMA AL INTERIOR DE UNA BOTELLA

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Latimer regó la planta (cuya especie es Tradescantia) por última vez en 1972, selló la botella y la mantuvo cerrada herméticamente durante 53 años. Para su sorpresa la planta creció perfectamente, generando al interior de la enorme botella un verdadero ecosistema, que sobrevivió por décadas sin la ayuda de los humanos.

Latimer, un hombre que ya cumplió 80 años, quiso compartir su planta en la botella con el mundo, generando gran entusiasmo por parte de la comunidad científica, atraída por la forma en que la Tradescantia logró generar las condiciones para sobrevivir, solo con la ayuda de la luz solar, vital para esta clase de seres vivos.

A través de este experimento, han comenzado a surgir varias teorías sobre el origen y mantenimiento de las plantas. Es muy probable que la flora en los albores de la humanidad se haya comportado de manera parecida al experimento de Latimer, auto proveyéndose de nutrientes, oxígeno y agua, hasta lograr un tamaño y color ideal para una planta de su especie.

¿Tiene valor científico la planta en la botella del británico Latimer? Muchos opinan que sí, que incluso sirve de inspiración para otras iniciativas similares, que fomenten el desarrollo de plantas en nuestro siempre amenazado ecosistema. Es además la prueba de que cualquiera puede realizar un experimento parecido, siempre y cuando otorguemos a la planta el sol adecuado para su crecimiento.

¿Quieres hacer tu propio ecosistema en una botella? Aquí tienes 3 pasos que puedes seguir para conseguirlo:

1. Busca un buen recipiente. Puede ser una botella grande, una pecera u otro artículo similar que puedas sellar fácilmente.

2. Rellena parte del recipiente con arena, piedrecillas y plantas comunes similares a la Tradescantia. Ordena el interior de la botella como si se tratara de un verdadero jardín.

3. Riega el contenido del envase y deja la botella al sol por lo menos un par de horas al día.